
Parece inusual pero los atropellos a peatones son accidentes muy frecuentes en el día a día. Según un estudio de la DGT, cada día se producen una media de 27 atropellos en España, cuyo índice de mortalidad es bastante elevado, ya que es un colectivo muy desprotegido a la hora de amortiguar el golpe. Además, el riesgo aumenta según la edad de la víctima y sus condiciones físicas siendo niños menos de 14 años y ancianos los más vulnerables.
No siempre la culpa es del vehículo, en uno de cada tres atropellos la culpa es del peatón atropellado. Las prisas, el estrés, los despistes, nos llevan a no tomar las necesarias medidas de seguridad e irrumpiendo la vía de manera antirreglamentaria y cruzando por zonas no habilitadas para peatones o no respetando los semáforos.
¿Qué hacer en caso de atropello?
Lo primero y lo más importante en estos casos es acudir al servicio médico para comprobar nuestras lesiones. Más tarde, una vez recuperados del susto, podemos reclamar una indemnización por atropello siempre y cuando no haya sido por una imprudencia del peatón.
Para comenzar la reclamación y no perder parte de la indemnización que nos corresponde, lo más recomendable es ponerse en manos de un abogado experto en accidentes de tráfico, ya que la reclamación incluye daños materiales y daños personales. Y a la hora de la negación con la compañía aseguradora de la parte contraria, la figura de un abogado experto en accidentes de tráfico aportará más fundamento y peso a nuestra reclamación, con lo cual, el porcentaje de éxito será más elevado.
¿Qué se puede reclamar en una indemnización por atropello?
Pues como hemos explicado anteriormente, hay dos conceptos fundamentales de los cuales se sustrae la base de la reclamación y son:
- Daños materiales: todo aquel objeto daño derivado del accidente, ya sea ropa, reloj, móvil, bolso, etc. Por ejemplo, iba cruzando por el paso de peatones, el conductor del coche con la luz del sol no me vio y me atropelló, al caer al suelo, llevaba conmigo una mochila donde portaba mi ordenador que se estropeó. El arreglo de dicho ordenador se puede y se debe reclamar.
- Daños personales: nos referimos a toda lesión corporal y/o física y psicológica derivada del accidente, ej: cervicalgia, fractura del pie o secuelas psicológicas como puede ser la aparición de un miedo a la hora de cruzar de nuevo un paso de cebra.
En ocasiones, la desinformación o la pereza nos lleva a no reclamar y eso sería cometer un gran error, ya que estaríamos desperdiciando nuestros derechos. Por eso, la mejor manera de llevar a con éxito nuestra reclamación es acudiendo a un abogado experto en accidentes de tráfico donde nos asesoran sin costes y sin ningún tipo de compromiso.